El
hostal "Hospedería de Sopetrán",
se sitúa en el término municipal de Hita,
aunque a pocos metros del municipio de La Torre
del Burgo, a orillas
del río Badiel,
en un entorno cercano de gran interés histórico-artístico y en los terrenos
de las ruinas del Monasterio Benedictino de
Sopetrán que a lo
largo de la historia tuvo importantes benefactores, como los Reyes de Castilla y
la familia Mendoza en cuyo señorío estaba enclavado el monasterio.
Este
monasterio fue fundado en el año 611 por el rey Gundemaro; a lo largo del
tiempo ha sido varias veces destruido y vuelto a fundar.
En el año 1055, después de haber sido destruido por los musulmanes,
ocurrió un suceso portentoso que motivó una nueva refundación del monasterio:
dicen las crónicas que a Aly Maimon, hijo del rey Almamún, se le apareció la
Virgen en la higuera que aún se conserva en las ruinas del monasterio. La Virgen le convirtió al cristianismo y le hizo
bautizar a cien pasos del lugar de la aparición, donde se sitúa actualmente la
ermita de la Virgen de Sopetrán. Esta
ermita, construida en el siglo XVII y de estilo gótico, es un baptisterio del
siglo VII y protege la Fuente Santa donde la tradición cuenta que la Virgen
bautizó a Aly Maimón.
Actualmente,
lo más importante que se conserva del monasterio es parte del claustro, del que
se puede decir que es una auténtica joya de estilo renacentista, en el que se
aprecia que el dibujo de las columnas y arcos es sobriamente herreriano como
corresponde a la época de su construcción (comienzos del siglo XVII); las
cuatro tablas flamencas que regaló el marqués de Santillana, hacía 1450, a
este monasterio, se pueden disfrutar en el Museo del Prado donde el conde de
Romanones las depositó por los años veinte.
Sopetrán
es sobre todo, paz. Es un hábitat
rural, apacible y relajado donde se valora el silencia y los sonidos de la
naturaleza, el murmullo de las fuentes y el olor a campo.
Sopetrán es un lugar donde el tiempo pasa despacio, despreciando el
horario de la ciudad.
Ubicado
muy cerca de la gran ciudad, está suficientemente alejado de ella (en el
espacio y en el tiempo)para desconectar profundamente del estrés.
Cerca de 1400 años de espiritualidad han marcado el entorno de Sopetrán
de una manera casi mágica que puede percibirse en cada rincón.